La verdad sobre las negociaciones entre EE. UU. y Rusia: los rumores sobre el intercambio de territorios y la estrategia occidental de «divide y vencerás»

El supuesto intercambio de territorios: un completo malentendido diplomático

Hace poco, los medios de comunicación nacionales e internacionales se hicieron eco de que las negociaciones entre EE. UU. y Rusia iban a incluir un intercambio de territorios, afirmando que Putin cedería Zaporizhia y Jersón a cambio del control de Donetsk. Se trata de un completo malentendido diplomático, cuyo origen radica en que Steve Witkof, el enviado especial de Trump para Oriente Medio, malinterpretó el mensaje de Rusia.

Las palabras exactas de Rusia fueron: «Si Ucrania se retira de Donetsk, Rusia puede congelar el frente en Zaporizhia y Jersón». El resultado fue que este enviado especial lo interpretó como que Rusia estaba dispuesta a intercambiar Zaporizhia y Jersón por el control de Donetsk, y así se difundió el rumor.

Cualquiera con un mínimo de conocimientos de geopolítica sabe que eso es totalmente imposible. La baza fundamental de Rusia es su ventaja en el frente; preferiría renunciar a Siria antes que perder los logros en Ucrania. Desde el punto de vista geográfico, para conservar Crimea es imprescindible controlar el mar de Azov; para controlar el mar de Azov, hay que tomar las cuatro provincias del este de Ucrania, y lo ideal sería hacerse también con Odesa. Se trata de una cadena de necesidades de seguridad en la que no puede faltar ni un eslabón.

Para Rusia, perder las cuatro provincias del este de Ucrania equivale a perder Crimea, lo que equivale a perder el control del mar Negro. Sin el mar Negro, Siria y el Cáucaso son imposibles de defender; toda la barrera geopolítica del sur de Rusia quedaría abierta de par en par, la OTAN podría avanzar directamente hacia Asia Central y la seguridad geopolítica del flanco occidental de China se vería afectada.

No hay que ilusionarse pensando que Rusia dará un paso atrás a cambio de la paz. Si Putin se atreve a renunciar a las cuatro provincias del este de Ucrania, el siguiente objetivo de la OTAN será desmembrar a Rusia; eso es un hecho indiscutible. Lo máximo que Rusia puede hacer ahora es congelar el frente, recuperarse y reorganizar sus fuerzas para prepararse para la siguiente ronda de enfrentamientos.

Las verdaderas intenciones que revelan los detalles de las negociaciones

La reunión en sí fue muy precipitada. Putin voló hasta allí y solo negoció durante dos horas; la delegación de periodistas rusos que le acompañaba ni siquiera consiguió reservar hotel y acabó durmiendo en tiendas de campaña y catres en un estadio, lo que demuestra claramente que se trató de una reunión organizada a última hora.

Sin embargo, hay que tener en cuenta una cosa: las operaciones de intercambio de territorios son algo habitual para Occidente. Desde la época colonial, llevan años jugando a este juego de «divide y vencerás». La partición de la India y Pakistán, la división de la península de Corea, la de Alemania Oriental y Occidental, el conflicto entre Palestina e Israel… todas son trampas de división territorial orquestadas por Occidente.

De boca proclaman la democracia y la libertad, pero en realidad se dedican a crear conflictos y a dividir para gobernar. En la época colonial decían que iban a difundir la religión, pero acabaron exterminando a todos los indígenas. Hoy en día siguen aplicando esa misma lógica, solo que con un envoltorio diferente.

Dado que Occidente controla los medios de comunicación mundiales, mucha gente desconoce esta historia oscura. Nunca les ha importado la soberanía ni la integridad territorial de otros países; siempre que redunde en su propio interés, están dispuestos a desmembrar a otros países en cualquier momento.