Contexto macro: la estrategia de doble contracción de Estados Unidos

La conclusión básica que se puede extraer en estos momentos es que Estados Unidos se encuentra en un ciclo de doble contracción, tanto en el ámbito económico como en el geopolítico. Los indicios de contracción en el plano económico ya son muy evidentes, mientras que, en el ámbito geopolítico, la estrategia central de Estados Unidos consiste en hacer todo lo posible por evitar verse envuelto en una guerra directa a gran escala —un principio que se aplica tanto a Ucrania como a Oriente Medio—.

Sin embargo, hay que aclarar que la contracción de Estados Unidos no equivale a una retirada total. Aunque no participe directamente en la guerra, Estados Unidos seguirá proporcionando apoyo en materia de inteligencia y satélites a Ucrania e Israel. Tanto la operación «Fuerza del León», con la que Israel ha atacado a Irán, como la anterior «Operación Telaraña» de Ucrania, cuentan con el respaldo tecnológico de Estados Unidos.

Esta estrategia de Estados Unidos es, en esencia, una réplica de la experiencia histórica de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Cuanto mayor sea el caos en otras regiones del mundo, mayores serán los beneficios para Estados Unidos como «equilibrador externo»: podrá seguir exportando equipamiento militar y productos industriales a las zonas en conflicto, así como vender petróleo y gas a Europa a precios elevados. Esto sigue exactamente la misma lógica que cuando el Reino Unido se retiró de la India y dejó tras de sí el problema de la partición entre India y Pakistán: tras la retirada gradual de Estados Unidos de regiones como Ucrania, Oriente Medio y Asia Oriental, los problemas históricos heredados de cada lugar estallarán progresivamente, y Estados Unidos podrá sacar provecho del caos. La futura reconstrucción del orden en estas regiones será, en esencia, una contienda directa entre las fuerzas de las distintas partes.

Las tres fases de la situación en Oriente Medio

Tras la llegada al poder de Trump, la evolución de la situación en Oriente Medio puede dividirse en tres fases claras:

  1. Fase inicial de las negociaciones: la estrategia original de Estados Unidos consistía en, tras hacerse con el control de Yemen, formar un cerco sobre Irán desde tres frentes junto con Israel e India: un bloqueo marítimo desde Yemen, presión desde el frente occidental por parte de Israel a través de Siria, y contención en el frente oriental por parte de India mediante ataques contra Pakistán. Estados Unidos esperaba que este cerco por tres frentes obligara a Irán a firmar un acuerdo nuclear y a abandonar por completo sus instalaciones nucleares.
  2. Fase final de las negociaciones: si Irán poseyera armas nucleares, el equilibrio de poder en Oriente Medio se vería completamente alterado, los países suníes se inclinarían inevitablemente hacia Oriente, la influencia de Estados Unidos en la región disminuiría drásticamente e incluso se vería amenazada la seguridad de sus bases militares. Por lo tanto, que Irán posea instalaciones nucleares con capacidad para fabricar armas es una línea roja que Estados Unidos no puede aceptar bajo ningún concepto; como máximo, permitiría que Irán conservara instalaciones nucleares de uso civil.
  3. Fase actual de conflicto: tras el fracaso de las negociaciones, Israel fue el primero en lanzar un ataque contra Irán, con lo que la situación entró en una fase de conflicto directo.

Actitudes fundamentales de las partes

Israel

La postura de Israel es muy clara: no se puede permitir bajo ningún concepto que Irán posea instalaciones nucleares. La posesión de armas nucleares por parte de Irán alteraría por completo el equilibrio de poder en Oriente Medio y amenazaría directamente la seguridad y la supervivencia de Israel; esta es la línea roja de los intereses fundamentales de Israel.

Irán

Las instalaciones nucleares de Irán son, en esencia, su mayor baza en las negociaciones con Estados Unidos. En la actualidad, el entorno de seguridad geopolítica de Irán ha mejorado notablemente: se ha logrado un cierto grado de reconciliación entre suníes y chiíes, no existen amenazas importantes en las fronteras con Afganistán, Pakistán ni Yemen, y la principal presión en materia de seguridad proviene únicamente del frente occidental, donde se encuentra Israel. Irán espera que las negociaciones nucleares le valgan el levantamiento de las sanciones por parte de Estados Unidos, pero en ningún caso renunciará por completo a sus instalaciones nucleares; como mucho, aceptará rebajar las instalaciones de grado militar a nivel civil.

Estados Unidos

El objetivo principal de Estados Unidos es mantener su influencia en Oriente Medio y ganarse el apoyo de países suníes como Arabia Saudí. Por ello, Estados Unidos también desea que Irán desmantele por completo sus instalaciones nucleares, pero al mismo tiempo evita a toda costa verse envuelto directamente en una guerra, lo que le sitúa en una situación de conflicto, dividido entre ambas opciones.