Defensa bidireccional: cuando el mercado es optimista, es precisamente cuando más precaución hay que tener
¿Qué es la estrategia de defensa bidireccional?
La defensa bidireccional es la estrategia de inversión principal que llevamos aplicando desde hace más de un mes. Su lógica fundamental consiste en protegerse simultáneamente contra dos tipos de sentimientos extremos del mercado: por un lado, evitar las ventas precipitadas en los mínimos provocadas por un pesimismo excesivo; y, por otro, evitar la compra en los máximos impulsada por un optimismo excesivo.
Al inicio de la guerra, los mercados mundiales registraron una caída generalizada: las bolsas de EE. UU., Japón y Corea del Sur, así como las europeas y las A-shares, bajaron de forma sincronizada; el oro sufrió un descenso a corto plazo y el precio del petróleo se disparó. En aquel momento, nuestra tarea principal era evitar un pesimismo excesivo entre los inversores, por lo que señalamos las oportunidades de rebote en las acciones estadounidenses, realizamos tres operaciones de aumento de posición en el oro cuando este tocó fondo y cerramos con beneficios nuestras posiciones en crudo WTI cuando superó los 110 dólares.
La esencia del optimismo actual del mercado
El repunte que se ha producido recientemente en el mercado es, en esencia, el resultado de dos fuerzas impulsoras:
- La primera ola alcista proviene de las operaciones de reequilibrio trimestral de los fondos de pensiones estadounidenses.
- La segunda ola alcista se debe al cierre de posiciones cortas por parte de los fondos de cobertura y los fondos cuantitativos.
- La participación de los inversores particulares en esta ola alcista ha sido extremadamente baja, lo que contrasta totalmente con la lógica alcista observada durante la guerra arancelaria, en la que los particulares entraban primero y las instituciones les seguían subiendo.
El optimismo actual del mercado proviene principalmente de las señales de distensión generadas por las primeras negociaciones entre EE. UU. e Irán sobre la cuestión nuclear iraní. Sin embargo, para que se produzca una subida sostenida de las acciones estadounidenses, es imprescindible que se produzcan nuevas noticias que confirmen la distensión del conflicto; de lo contrario, el repunte actual carecerá de respaldo fundamental.
Puntos de riesgo clave a finales de abril
Las dos semanas posteriores al 20 de abril constituyen el periodo más crítico del año, con tres puntos de riesgo fundamentales:
- El 21 de abril, Wosh asistirá a la audiencia del Senado para su nominación como presidente de la Reserva Federal; si Wosh resulta elegido, la probabilidad de que Trump inicie una guerra aumentará considerablemente.
- El 30 de abril, la Reserva Federal celebrará su reunión para decidir los tipos de interés; para impulsar la bajada de tipos, Trump necesita asegurarse de que Wosh supere la audiencia sin contratiempos y no agrave las contradicciones internas de Estados Unidos a corto plazo.
- En el plano geopolítico, hay que estar atentos a decisiones extremas de Israel o de Trump que puedan provocar el estallido de una nueva guerra; actualmente, el mercado ya ha descontado unas expectativas de paz excesivas.
Mi opinión personal es que, si Trump realmente quiere llegar a un enfrentamiento total, es más probable que la guerra se produzca en mayo que en abril. En la fase actual, nuestra tarea principal es proteger los beneficios acumulados en el último tiempo y evitar una corrección de las ganancias provocada por un cambio de tendencia en el optimismo del mercado.
La lógica de la inversión a largo plazo en el petróleo
Comenzamos a posicionarnos en el petróleo crudo el 30 de enero, cerramos las posiciones con beneficios alrededor de los 110 dólares y, posteriormente, aumentamos la posición una vez más en torno a los 85 dólares. Actualmente, tenemos previsto completar las dos ampliaciones restantes por debajo de los 80 dólares para reducir aún más el coste medio.
La lógica fundamental que nos lleva a ser optimistas a largo plazo con respecto al petróleo no ha cambiado:
- El bloqueo del estrecho de Ormuz provocará un aumento a largo plazo de las primas de los seguros de transporte marítimo, y la reconfiguración de los modelos actuariales de los seguros elevará los costes de transporte del crudo.
- Los principales países del mundo aumentarán sus reservas estratégicas de petróleo, pasando del nivel actual de 30-60 días a 90-100 días, lo que supondrá un respaldo a largo plazo para la demanda.
- La era de los precios bajos del petróleo ha llegado a su fin; la seguridad energética se convertirá en un objetivo estratégico fundamental para todos los países.
La estrategia óptima para quienes mantienen posiciones en petróleo en la actualidad es: conservar una parte de la posición base para mantenerla a largo plazo, y utilizar el resto para operaciones de swing trading o aplicar un apalancamiento adecuado, según las circunstancias personales. Un coste de mantenimiento de la posición suficientemente bajo es la base fundamental para la tenencia a largo plazo; defender la posición con beneficios ya conseguidos permite actuar con mayor tranquilidad.
Análisis de la orientación de la política de la Reserva Federal
Si no existieran los actuales conflictos geopolíticos, la Reserva Federal habría iniciado sin duda un ciclo de recortes de tipos. La tasa de desempleo actual del 4,3 % en EE. UU. está inflada; en esencia, se debe a que la población desempleada, al no encontrar trabajo durante un largo periodo, abandona el mercado laboral, lo que provoca una contracción simultánea del numerador y el denominador en la fórmula de cálculo de la tasa de desempleo.
El objetivo político central de Trump es impulsar los recortes de tipos para aliviar la presión que supone el elevado gasto en intereses del Gobierno estadounidense. Sin embargo, la premisa para la bajada de tipos es el control de la inflación, y esta se ve directamente afectada por la situación en el estrecho de Ormuz. Esta es la lógica fundamental por la que los conflictos geopolíticos influyen directamente en el ritmo de las políticas de la Reserva Federal.
La clave de la gestión en la fase actual es mantener una mentalidad defensiva en ambos sentidos: no hay que dejarse llevar por un optimismo ciego y apostar por el alza con la cartera al máximo solo por un repunte a corto plazo, ni tampoco hay que ser excesivamente pesimista y liquidar la posición por los riesgos potenciales. Con el control de la posición como premisa, hay que esperar con paciencia a que la situación se aclare.